Mauricio Strugo

Lic. en Psicología - Sexólogo Clínico - Especialista en Parejas y familias

Vacaciones Con Hijos

 

En este preciso momento me encuentro a la vera de un lago cristalino maridado por montañas y aunque me prometí no tocar el celular aquí estoy, sin señal pero con ganas irrrefrenables de escribir esta reflexión antes de que se me vuele en un rato.
En mis vuelos mentales más de una vez me ha asaltado la pregunta acerca de si vale la pena vacacionar con niños, sobre todo con pequeños, menores por ejemplo a cinco años ya que posiblemente en un tiempo o un poco más grandes no recordarán nada de todas las peripecias que hicimos para organizar un viaje apto para ellos. ¿Para qué vamos a ir? Gastar dinero que por supuesto en la mayoría de los casos no sobra, en algo que incluso mostrando pruebas irrefutables como fotografías y vídeos nuestros hijos se verán pero recordarán poco si son un poco más grandes, y nada prácticamente si tienen dos o tres años.
Las ganas que fuertemente aparecieron sobrevinieron porque encontré una respuesta, aclaro que es una respuesta para mí, y si también sirve a otros buenísimo, pero no se aplica a los padres que creen que vacaciones es desenchufe absoluto, pretendiendo que los niños tengan un botón de off (aunque todos de cierta manera tenemos la ilusión de encontrar ese recurso al menos un ratito en v algunas ocaciones) la propuesta es ser conscientes de que tendremos que renunciar a la idea de paz absoluta y de pretender adecuar a nuestros hijos a planes exclusivamente de adultos, también tendremos que apelar a ser flexibles para realizar ajustes creativos soltando la ficción de que todo suceda según lo milimétricamente organizado. 
Dicho esto solo me queda contarles que con el esfuerzo de entender todo esto y con sus hijos muchas veces disfrutando momentos hermosos y otras cuesta arriba, sobre todo cuando hay llantos indescifrables o todo lo contrario cuando hay enojos, reclamos y gritos por parte de todos y nos replanteamos cuando se nos ocurrió la magnífica idea de este plan para descansar igualmente existe una respuesta o yo me respondo que poco me importa a partir de hoy el recuerdo fáctico, no necesito tomarles lección a mis hijos cada tanto para justificar el oneroso gasto que implicaron este receso vacacional; yo elijo quedarme con cada risa, a veces carcajadas, con cada sorpresa al descubrir el mar o la montaña y las rebeliones y a veces enojos al no comprender que se termina el día, que hay que dormir o que no se puede vivir de vacaciones porque los adultos tenemos que trabajar, para una vez por año por unos días disfrutar de estar en familia. Yo no elijo el recuerdo y hago el ejercicio simbólico de arrojar a este lago la pretensión de que ellos recuerden, haciendo un trueque para que en vez de ello nos concentremos en las vivencias del presente, convencido que no importa cuántas fotos mostremos a nuestros retoños acerca de viajes lejanos compartidos, el mejor legado será más allá de los recuerdos la comprobación de que invertimos en su crianza y en la familia como proyecto en el aquí y ahora con el futuro como único juez que con toda seguridad será benevolente cuando comprobemos que nuestros hijos no importa su edad disfrutan del tiempo junto a nosotros entendiendo que el mejor plan es compartir, no comprar.

Mauricio J Strugo.

 

Mauricio J. Strugo