La vida es una sola, cada momento que pasa ya es parte del pasado. Si somos conscientes que cada queja es tiempo desperdiciado en nuestra vida en este envase con fecha de vencimiento, entonces podemos vivir disfrutando de cada detalle como un regalo, y decir cuando nos toque irnos que fuimos inteligentes.

COLECHO 
viernes, diciembre 11, 2015, 12:56 PM
Hace bastante tiempo tengo ganas de compartir mis reflexiones acerca de este tema pero una y otra vez desisto por la creencia de que el mismo debe ser abordado por especialistas en crianza o pediatras; hoy me convencí de escribir desde mi rol de psicólogo, especialista en parejas y familias.
Colechar significa la elección de los padres de compartir la cama con sus hijos, desde recién nacidos hasta cuando ellos lo determinen, y muchos especialistas tienen bastos fundamentos para recomendar esta elección.
Como Terapeuta recibo en mi consultorio muchas parejas y familias que comparten la habitación con sus hijos; hay de aquellos que están convencidos y lo llevan bárbaro y también hay otras parejas en las que, en general, por parte del hombre hay cierta resistencia y hasta a veces enojo porque no le parece que el colecho sea adecuado ni para el niño ni para la pareja. Cómo mi función no es la de ser un juez que dictamina quién tiene razón y quién no, lo que suelo devolverles es que cuando alguien gana en general pierde la pareja y cuando se transforman en familia, está también pierde si lo importante es el ganador de tal o cual batalla.
Los fundamentalismos son enemigos fatales para las parejas, todo lo que se haga forzado por el padre o por la madre, y uno tenga que seguir al otro porque es así y punto, tiene pronóstico reservado y final trágico para todos los integrantes del clan. Cualquier método, recomendado por la eminencia número uno en lo que sea, resulta más contraproducente que beneficioso si el sistema rector de la familia, como lo es la pareja no está de acuerdo y lo eligen juntos; por eso creo que es fundamental hablar mucho antes de que nuestros hijos lleguen al mundo, para construir los cimientos necesarios para que la normal crisis de los primeros tiempos de convertirnos en padres no nos pase por encima como un tsumami y nos termine ahogando.
Ver padres/parejas que eligen un camino de acuerdos en relación a la crianza es cómo presenciar una danza sincrónica, en la que ambos con solo mirarse ya saben cuál es su tarea y entonces el baile resulta armonioso.
¿Colechar sí? ¿Colechar no?...No lo sé, ni quiero tener una posición tomada al respecto, ya que para mí la manera de criar que cada familia elija es sagrada, eso sí informense, pregunten, conversen y sigan el camino que elijan sabiendo que no hay un manual de crianza que sea más efectivo que el aprendizaje cotidiano de la vida, más desde las equivocaciones que desde los aciertos.
Yo suelo decir, habiendo atendido a muchas parejas y familias que colechan, que lo que los padres que eligen este método deberían preguntarse es si este bebé va a dormir "CON" nosotros o "ENTRE" nosotros; Dormir "con" implica un tiempo, un acuerdo de ambos padres que como pareja deciden compartir el lecho con este niño pero se hacen responsable, cuando ambos están dispuestos y disponibles, para hacer espacio para ellos como pareja (no necesariamente esto implica sacar al niño del dormitorio para que esto ocurra), estos son padres que pueden, paulatinamente fluir entre el ser parejas y padres; en cambio existen, con más frecuencia de la que creen, personas que a partir de tener hijos renuncian al vínculo de pareja convirtiéndose para siempre en padres, estos son los niños que duermen "entre" los padres, bebés que amortiguan las frustraciones de ambos, que están ahí porque supuestamente es lo mejor para ellos pero en la sombra funcionan como medianera entre estas parejas, que muy posiblemente venían mal de antes y con la crisis del puerperio empiezan a detonar.
Los bebés que ocupan el lugar de "entre" los padres lloran más, requieren el doble de atención que otros, son protestones, como pueden para denunciar ese lugar que no le corresponde de ninguna manera ocupar, en cambio aquellos bebés que están "con" los padres, lloran, demandan, porque es su lenguaje para ir constituyendose cómo ser en el mundo, pero crecen y de a poco van conquistando su independencia porque pueden darse cuenta que no hay nada más lindo y que produzca mayor salud mental a la familia y a él que ver a sus papás expresandose su amor y compartiendo todos el cariño que impregna ese ambiente.

Mauricio J. Strugo
Psicólogo- Terapeuta de Parejas y Familias
www.mauriciostrugo.com.ar
@psicolgoen140


EL HOMBRE Y LA TETA  
martes, septiembre 15, 2015, 12:30 PM
Viajando por la historia, mirando a otras especies animales mamíferos y volviendo de pronto a posar la atención sobre nosotros, me cuesta entender lo retorcido de nuestro pensamiento puritano con respecto a nuestro cuerpo, especialmente las Tetas. En la búsqueda de supuestos adelantos y crecimientos, a veces nos pasamos creyendo que una formula puede suplantar todo lo que envuelve el acto de dar de mamar.
¿Cuál es el problema de pensar la Teta desde un lugar sexual y al mismo tiempo como acto nutritivo? ¿Acaso la sensación del bebé que toma el pecho no es parecida a un orgasmo? ¿Es necesario como adultos disociar el pecho materno de la teta sexualizada recortando a la mujer para un encuentro más pleno? ¿Qué raye importante tenemos como sociedad que por un lado buscamos por todos lados integración y por el otro lado nos empecinamos en discociar, compartimentar aunque luego eso nos genere sufrimiento.
¿Qué tiene que hacer un hombre escribiendo sobre la Teta si es un tema de las mujeres? Preguntas como estas son un ejemplo de como disociamos y seguimos en una pelea eterna por el poder y la pertenencia, situaciones como esta ocurren todo el tiempo desde que estamos gestando un hijo y luego en la crianza y la distribución de roles y tareas. Históricamente la madre fue más la encargada y responsable desde el minuto cero de los hijos y el padre de proveer lo necesario para sustentarse; por suerte en los últimos años hay algunos hombres que junto a sus mujeres se han animado a replantear lo establecido, a costa de parecer locos, como por otro lado siempre ocurrió con aquellos que quisieron salir de la rigidez de lo conocido; estas parejas desde sus cimientos suelen hablar de que la crianza respetuosa empieza antes de la concepción, hablando de acuerdos, de los cimientos que permitirán sostener lo que ellos y nadie mas que ellos como padres crean que sea lo mejor para sus hijos, en Tándem.
Desde esta mirada de equipo, de funcionar en Tándem escribo este artículo sobre la Teta y el Hombre, dejando de lado el puritanismo y empezando a pensar, aunque por momentos a todos nos haga un poco de ruido por pertenecer a esta sociedad, que así como ambos somos parte del embarazo, el acto sublime de dar la teta, trasciende a la mujer y al hijo y envuelve a la familia.
La lactancia, ya sabemos, no es sólo alimento; lo nutritivo sobrepasa el valor calórico de la leche, se relaciona con ese encuentro, ese momento mágico donde la oxcitocina está de fiesta para la madre, para el niño y hasta para el padre si puede trascender su macho alfa y conectarse con lo que siente para interconectarse, formando una tríada tan poderosa que suele ser difícil poner palabras para explicar esas sensaciones.
Freud acuño el término "Envidia de Pene", utilizándolo por primera vez en 1908 en un artículo "Sobre las teorías sexuales infantiles": "Elemento fundamental de la sexualidad femenina y móvil de su dialéctica. La envidia de pene surge del descubrimiento de la diferencia anatómica de los sexos: la niña se siente lesionada en comparación con el niño y desea poseer, como éste, un pene (complejo de castración)..." En aquellas épocas en que la sexualidad era vivida como un tabú y las sociedades eran claramente machistas, teniendo en cuenta el contexto situacional cómo por ejemplo las guerras y todas sus consecuencias, estos términos pueden entenderse; pero hoy, en un momento evolutivo en la que la sexualidad ya no se vive con tanta culpa, quizás tengamos que pensar en términos de "ganas de" y no de "envidia" y a lo mejor descubriríamos que hay muchas cosas por ejemplo que los hombres tendríamos ganas de que nos sucedan, de pasar por la experiencia por ejemplo de dar el pecho o de gestar y sentir a nuestros hijos como lo hacen las mujeres. Hablar de ganas de, nos acerca, nos convoca y se puede entender mejor, en cambio sentir envidia se relaciona más con el desencuentro y el enojo por ser distintos, cuando justamente la idea no es ser iguales sino enriquecernos con la experiencia del otro.
Aunque no podamos sentir exactamente lo que sienten nuestras compañeras al dar de mamar, acompañando y generando esa tríada poderosa podemos recibir algo de esa energía poderosa del encuentro.
La función del hombre en esos momentos en que su mujer esta nutriendo a su cría
es bien instintiva y animal: cuidar, proteger, circundar para que nada del exterior interrumpa el milagro de ese encuentro orgasmico. Garantizar que todo va a estar bien para que la madre y su hijo por un ratito sean uno; convencidos ambos (madre y padre), que esos encuentros, que trascienden la leche, serán inyectores de autoestima y seguridad para salir al mundo sin apuro ni hostilidad.
Recuerdo claramente una situación estrenando como padre, al salir de la clínica y volver a nuestra casa, en la que nuestro hijo no paraba de llorar y nosotros no sabíamos que hacer y encontrarnos de pronto con nuestro hijo en la teta de mi compañera calmándose de a poco, mientras yo le daba de comer en la boca a mi esposa porque sus manos, su mente y su atención estaban puestas allí donde marca el instinto, que tanta sabiduría tiene para trasmitirnos, aunque a veces hagamos demasiado bullicio para no escuchar.
La Teta y el hombre, la Teta y la mujer, la Teta que nos alimenta y también da placer, sin perder lo propio y aceptando las diferencias y los roles podemos acompañarnos y pujar solo cuando hay que hacerlo.

PUBLICADO EN ENREDOS N14
Mauricio J. Strugo
Psicologo- Psicoterapeuta Gestalt
Especialista en Parejas y Familias
Puerperio en las Parejas.
www.mauriciostrugo.com.ar
mauricio@mauriciostrugo.com.ar


"El necesario "NO" para un encuentro verdadero 
martes, septiembre 15, 2015, 12:20 PM

Ni bien nacemos nos encontramos con los límites, la frustración de haber salido a un mundo frío, sin ruidos constantes y con temperaturas variables, ya nos deja impresa la marca del adentro y afuera. Un recién nacido tiene cero tolerancia a la frustración y los adultos tenemos que entender sus llantos como angustia de adaptación a un mundo totalmente distinto del que tenían adentro del útero.
A medida que vamos creciendo vamos a ir registrando el limite, primero experimentándolo en nuestra persona, a través de nuestro cuerpo, aprendiendo que yo empiezo y termino en mí mismo y no soy un todo con los de afuera, y luego iré aprendiendo una palabra emitida por mis padres, corta pero cotidiana, para empezar a enseñarme lo que "no" se puede, lo que "no" se hace.
El no, es necesario para crecer pero también puede resultar un arma de doble filo si se lo aplica a mansalva sin comprender algunas cuestiones evolutivas; un niño de dos años para abajo, y diría hasta tres, muchas veces entiende más el no por el volumen y el susto de esa pequeña palabra, que por lo que verdaderamente significa; un niño pequeño no entiende un no con justificaciones, un ejemplo de esto sería cuando nos pide algo y nosotros argumentamos que no tenemos dinero para comprarlo ¿Qué puede saber y además que le importa nuestra economía a esa pulga que nos mira con cara de cachorro mojado cuando quiere algo? Cero tolerancia a la frustración, y esto no quiere decir entonces que tengamos que acceder a todo, nosotros somos los adultos, recuerden, pero vamos a tener que entender y quizás también aprehender, que una cosa es la "permisividad" donde concedemos todo y otra es el "autoritarismo" donde excedidos por circunstancias externas, abusando de mi jerarquía o quizás simplemente porque así me educaron a mí ponemos una negativa porque es así y punto, sin visualizar lo profundo que cala estos no en el autoestima de los infantes; los dos son extremos y malos, sin embargo todos solemos caer en ellos de vez en cuando, pero en ninguno de ellos vemos realmente a nuestros hijos; la mejor manera de estar presentes y de brindarnos es exactamente desde en el medio de estos dos polos opuestos, parándonos en la "autoridad", que es posible sólo desde el cariño, para cuidar al otro porque lo vemos, porque entendemos sus posibilidades y porque estamos acompañando su crecimiento como padres.
A medida que crecemos aprendiendo límites, tolerando frustraciones y evadiendo otras, nuestro entramado social crece y nuestras relaciones sociales se van complejizando; así nos encontramos todo el tiempo con los límites que vienen desde afuera, por ejemplo a través de las leyes y muchos otros que nos imponemos nosotros mismos para seguir perteneciendo.
El problema se suscita cuando por querer ser parte o que nos elijan, nuestros límites se vuelven laxos o nulos, y entonces entramos en relaciones donde es el otro quién impone las reglas.
Una relación saludable, primero conmigo para después con el otro, tiene que partir desde el hecho de entender que el límite, el no, es la mejor manera de establecer un contacto sano; si yo no tengo presente mi límite y pienso que el otro puede marcar los dos cordones de nuestro camino, entonces no tengo frontera de contacto, y no solo me voy a sentir empobrecido sino también resentido por entregar todo y quedarme vacío. El no a pesar de poder sonar antipático, es junto con el sí,el mejor regalo que nos da la vida, porque a partir de ellos podemos elegir y para hacerlo tenemos que tener claro que permitimos y que no, hasta donde el otro y yo, que podemos y que no.
Tendremos que aprender a vivir con la culpa de no cumplir con las expectativas de los otros si no son verdaderamente mías y hacernos cargo de que sí decimos por algo tendremos que ir a pleno por ello.
Para poder decir no tenemos que ser conscientes de lo que valemos, trabajar nuestro autoreconocimiento y no andar buscando por allí a otros que se hagan cargo de tapar nuestros agujeros, para decir no tenemos que saber claramente quienes somos y que queremos aunque sea por un momento.
Comparto aquí un texto escrito por Anselm Grün, que no me canso de leer a mis pacientes para trabajar el "no" y los invito a que lo lean detenidamente para poder pensarse a ustedes y sus relaciones en cada una de sus palabras:
NO es NO
Y hay una sola manera de decirlo: NO.
Sin admiración, ni interrogantes, ni puntos suspensivos.
NO se dice de una sola manera.
Es corto, rápido, monocorde, sobrio y escueto: NO
Se dice de una sola vez.

Un NO que necesita de una larga caminata o una reflexión en el jardín, no es NO .
Un NO que necesita explicaciones y justificativos, no es NO .
NO , tiene la brevedad de un segundo.
Es un NO para el otro, porque ya lo fue para uno mismo.
NO es NO , aquí y muy lejos de aquí.

NO , no deja puertas abiertas, ni entrampa con esperanzas, ni puede dejar de ser.
NO , aunque el otro y el mundo se pongan patas arriba.
NO , es el último acto de dignidad; el fin de un libro sin más capítulos ni segundas partes.
NO , no se dice por carta, ni se dice con silencios, ni en voz baja, ni gritando, ni con la cabeza gacha, ni mirando hacia otro lado, ni con pena y menos aún con satisfacción.

NO es NO , porque NO .
Cuando el NO es NO , se mirará a los ojos y el NO se descolgará naturalmente de los labios; la voz no será trémula, ni vacilante, ni agresiva, pero tampoco dejará duda alguna.
Ese NO , no es una negación del pasado.
Es una corrección del futuro.
y sólo quien sabe decir NO , puede decir SÍ.


Mauricio J. Strugo
Psicólogo Terapeuta Gestalt
@psicologoen140




VIVIR SUICIDADO  
martes, septiembre 15, 2015, 11:36 AM
Lograr una meta muy costosa y rápidamente buscar una nueva más exigente.
Exigirse y enojarse con todo lo que me rodea, incluso las cosas por no adaptarse a mi velocidad mortal.
Comer sin saborear, Beber sin tomar y vivir porque el aire es gratis aunque el mismo este pestilente y necesite orearse.
Putear y tocar bocina apurando a todos con tu vehículo un domingo para llegar más rápido a descansar.
Caminar sin mirar, ver sin observar y perdernos de detalles que fueron puestos ahí a propósito para generarnos algo, para zamarrearnos, aunque solo sea un pedazo de mierda de perro que pisamos por ¿Accidente?
Presentarse ante la vida con las chapas profesionales cuando estudiar esa carrera ocupo solo unos años de nuestras vidas y somos muchos mas cosas que Lic. Dr. Ing., etc, etc.
Quejarse, quejarse, quejarse, quejarse y de esa manera misteriosamente darnos cuenta un día que no hemos hecho nada para cambiar aquello que jode.
Pagar siempre las cuentas al día, no dejar pasar ningún vencimiento e incluso si es posible pagarlos antes y si sobra, recién ahí, darnos algún gustito imposible como comernos algo que nos guste.
Enojarte con un bebé que llora cuando no tiene otra manera de comunicarse que esa.
Creer que todo esta perdido cuando algo te pasa sin contemplar cuantas veces en la vida te toco perder y pudiste salir adelante.
Planificar tu gran futuro desde un presente tan dejado de lado que dificil llegues hasta allí.
Tomar decisiones impulsivas cuando hay que pensar y dejar de seguir a tus instintos por pensar demasiado
Hacer dietas, ejercicio por salud y después fumarnos un atado de cigarrillos.
Enojarnos, sulfurarnos y sufrir por el fútbol hasta vivir tal esquizofrenia de creer que los futbolistas o alguien puede escucharnos y hacernos caso.
Putear al diario, a la televisión y a los gobernantes sin comprender que si de verás queremos que cambie algo tenemos que implicarnos, hacer algún movimiento aunque sea para cambiar de canal o para juntarse y proponer algo distinto.
Oler sin sentir aromas, reflexionar haciéndose nudos sin aprender que en ocasiones la cabeza tiene que quedar colgada afuera de nuestra casa o de nuestra habitación.
Pelear y discutir y seguir argumentando sólo para ganar o cuando sabemos que ya no tiene sentido.
Vivir medicado para soportar lo que molesta y enojarse con los drogones porque viven en otro mundo.
Escribir todo esto un Domingo, justamente antes de empezar la semana laboral.

Mauricio J. Strugo
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¿PADRES? 
martes, septiembre 15, 2015, 11:33 AM
Día del padre, casi finalizando, yo afuera de una reunión familiar, un poco aturdido por los temas de siempre y los gritos apasionados cuando hablan todos al mismo tiempo; de fondo los niños jugando, siempre al borde de algún peligro que con suerte terminará en llanto y no en la clínica de acá a la vuelta.
¿Festejando el día del padre o cumpliendo con el ritual de juntarnos con títulos pero que ya casi nada tienen que ver con lo que se festeja? Cuando puedo abstraerme y dejar de lado el prejuicio me surgen algunas ideas distintas, como la de pensar si debemos festejar el día del padre o de la madre, como si el ocupar ese rol fuera una obligación o al menos una responsabilidad por la que una vez al año nos dan un regalo a modo de indemnización. ¿No elegimos traer nosotros a nuestros hijos al mundo? ¿No se supone que ese es el mejor regalo que la vida nos ha dado? Lo mejor es tomar conciencia que ese día y muchos otros quizás tenemos que agradecer la vida como el mejor regalo que nos pudieron dar nuestros padres, y nosotros decidimos dar a nuestros hijos; el hecho de que alguien no existiría a no ser por sus padres hasta hoy sigue siendo algo universal, dentro de 24h tal vez no.
Cuando me piden que escriba sobre los padres siempre me trabo, me cuesta empezar a hacerlo porque mirándome a mi mismo en primer lugar y luego alrededor trato de cuidarme y cuidar a los hombres de no caer en hablar de una paternidad ideal desde la exigencia sino de pensar en lo posible, no desde la resignación sino más bien desde la aceptación de las realidades y de lo que se puede expandir sin por hacer fuerza caprichosamente terminar quebrando.
¿Sabían ustedes que la palabra paternidad fue inventada luego que la palabra tío? ¿Sabían que hasta no hace tanto en la historia, no había padres, porque la sexualidad era más libre y no se podía saber exactamente a quién pertenecía ese niño que la mujer llevaba en su vientre, entonces todos eran tíos y la sociedades matrilineales?
La palabra padre apareció cómo un modo de control y para resguardar la herencia familiar en el periodo que se conoce como antigüedad clásica, a partir de allí y para siempre la sociedad paso a ser patrilineal. La virginidad le fue impuesta a la mujer para asegurarse de que: "es mi hijo el que va a heredar mi propiedad".
Hoy, luego de muchos cambios en la historia si bien por momentos podemos detectar ciertos resabios de aquellas maneras, en algunas cuestiones hemos evolucionando pudiendo ambos padres ponernos al mismo nivel para criar a nuestros hijos, sin perder el aporte que cada uno puede hacer como madre y padre.
Ser padre ya no pasa solamente por las definiciones clásicas y a mi gusto obsoletas si lo único que aporta el mismo es poner limite, ser la "autoridad" y cortar la simbiosis madre- hijo ¿Cómo nuestras mujeres instintivamente no van a reaccionar si arquetípicamente esa fue nuestra función siempre? ¿Cómo nuestros hijos no nos van a tener miedo y en algún momento revelarse, si somos ese que viene a mostrar quien manda a veces incluso de manera monstruosa cuando nos ponemos autoritarios? Lo complicado de todo esto es que todos, incluyendo a nuestras madres y mujeres hemos fomentado un modelo clásico donde el hombre es quién al volver tiene que castigar, que reprender a su hijo si no se defiende y estar alerta de hacerlos bien machitos, que vale la pena aclarar, nada tiene que ver con ser hombres, sino que por el contrario es una exageración patológica de la masculinidad.
Ser padres trasciende el poner límites, esta más ligado a tener autoridad, lugar que se consigue solamente desde el cariño y que no sólo le concierne al hombre; ser padre es por momentos dejar el escalafón de lado y recuperar ese niño interno que esta bastante lleno de polvo y jugar al mismo nivel sin tener miedo de confundir al otro pensando que voy a perder el lugar de "educador"; ser padre es ser responsable, es decir tener habilidad de respuestas a partir de mi experiencia para poder acompañar a un ser que se va desarrollando con mi acompañamiento, absorbiendo como una esponja tanto lo bueno como lo malo que tenga para darle.
Ser padre es entender que aunque trabaje muchas horas o por circunstancia de la vida vea poco a mis hijos, vale más la calidad del encuentro que la cantidad, porque por más juguetes importados que compremos, les aseguro que lo que quedará como huella indeleble (incluso sin que tengan registro en un futuro de la situación exacta), será ese momento de revolcadas, esa charla intima, esa actividad que compartimos y todo lo que haga especial a ese vinculo vital para la formación saludable de nuestros hijos.
Desde que me dedico a trabajar con parejas que a la vez son padres recientes, tengo la suerte de disfrutar de padres que están mucho más involucrados en la crianza de sus hijos, que participan mucho más activamente de decisiones y de tareas que antes sólo eran realizadas por mujeres; de todas maneras y siguiendo con la linea directriz que pretendo darle a este texto, quiero decir que falta un paso más, que lejos de ponerme exigente puedo ver que el decir que nos estamos involucrando más implica una mejoría pero no una igualdad de condiciones con respecto a nuestras mujeres que en la mayoría de los casos toman todos los controles de mando sin tener horas de vuelo en lo que respecta a convertirse en madres, a diferencia de nosotros que creemos saber menos o no estar tan preparados como ellas. A pesar de la realidad concreta de tener sensaciones del hijo por los 9 meses del embarazo y entonces tener conexión interna antes que los padres, cuando este hijo es dado a luz, ambos estamos en igualdad de condiciones académicas en lo que respecta a la escuela para padres, siendo claro por supuesto que hay cuestiones exclusivas y necesarias psíquicamente hablando correspondientes a la madres como dar la teta y en ese caso la mejor manera de estar de los padres es acompañando, cuidando a nuestras parejas y crías más en la periferia. Al estar en igualdad de desconcierto ante de la llegada de nuestros hijos no podemos caer frecuentemente, ni ser puestos tampoco en el lugar de secretarios, que asisten preguntando todo, como si la mujer por el hecho de serlo supiera más ¿Lo baño? ¿Lo visto? ¿Que le pongo?¿Le doy de comer ahora? al mismo tiempo que recibimos el pedido de ayuda y cuando lo hacemos a nuestra manera desacreditarlo porque no lo hicimos ¿bien? ¿Qué nos pasa a todos que si miramos alrededor somos responsables de manejar automóviles y tal vez atropellar a alguien, de despedir o tomar gente para trabajos, de decidir si levantar campamento y mudarnos de país y desconfiamos de nuestra capacidad de poder tomar decisiones sobre nuestros hijos? ¿Qué le pasa a nuestra loca sociedad que pide mas presencia paterna pero cuando el hombre esta presente molesta? Tal vez no tenga una respuesta concreta y esto abra aún mas la reflexión, a lo mejor ese es mi objetivo aquí y ahora con este texto.
Sólo me resta decir aquí que sueño con un modelo en el que la pareja de padres sea una pareja integrada sin peder su diferencia individual y el aporte único que en su función de madre o padre tienen para dar; consientes de su historias como hijos, tomando lo que quieren llevar consigo y reconociendo lo que quieren dejar atrás de sus familias de origen, sin un manual de crianza bajo el brazo, sino valiendose de la experiencia y el cariño para desde ahí dar lo mejor que como padre puedo dar. El objetivo máximo siendo más importante el camino que la meta es aceptar lo femenino en lo masculino y lo masculino en lo femenino, solo así vamos a poder respetar y no cercenar la manera del otro como padre opuesta a mí porque para eso esta el otro en mi vida y en la de mis hijos; si todo se hace de una manera rígida, por más amor que tengamos lo más probable es que nos enfermemos todos como familia.

Publicado en Enredos n13
Mauricio J. Strugo
Psicólogo - Psicoterapeuta Gestalt
Especialista en Parejas y Familias
www.mauriciostrugo.com.ar
mauricio@mauriciostrugo.com.ar


¿QUIEN SOS? 
martes, septiembre 15, 2015, 11:19 AM
Sencilla pregunta de difícil respuesta, tal cual, de la misma manera que suponemos que esa pregunta puede responderse igual que un ¿Cómo estás? A lo que habitualmente decimos bien, sin ahondar demasiado.
¿Quién sos? Puede ser respondido desde distintos lugares, puedo mostrar solo la fachada, la superficie, contando acerca de mi profesión, de algunos de mis gustos o de mis posesiones materiales ¿Cómo no presentarse así en un mundo que nos exige a cada rato esos datos biométricos? El problema no es la respuesta en sí sino el no caer en la cuenta de la pobreza de nuestra presentación cuando sólo incluye un breve curriculum vitae y nuestro equipo de fútbol; al igual que el bien como respuesta no dice demasiado, y es verdad a veces solo queremos decir eso, no queremos ahondar más porque la pregunta nos la hace un taxista al que recién conocimos o alguien simplemente por cortesía pero sin interesarle verdaderamente ¿quién sos o que te pasa?
Muchas veces cuando llega un nuevo paciente al consultorio realizó esta pregunta abierta. Al preguntarle a esa persona sentada con el nerviosismo de ese primer encuentro en el que necesita contarme a qué viene y al mismo tiempo está pispieando quién soy yo, la pregunta ¿Quién sos? Suele ser tan abierta que molesta, desorienta, saca a esa persona de su discurso armadito para defenderse, como lo hacemos todos ante lo nuevo claro. Algunos pacientes me preguntan desorientados, ¿Cómo quién soy? Y yo redobló la apuesta sabiendo que puede ser el inicio de una gran aventura para esa persona describirme quién y cómo es. Tirando de la cuerda (si se puede) logro que la persona trascienda esa pobreza defensiva, de a poquito el paciente va pelando la cebolla y cuenta acerca de sus características personales, empieza a pensar, haciendo un esfuerzo para mostrar aquello que no se ve a simple vista y despliega su personalidad posándose mas en lo malo que en lo bueno, o realzando más lo lindo que lo feo, pero sin dudas se muestra, se abre y a menudo esto impacta de tal manera que queda marcado para ser retomado a lo largo de varias oportunidades dentro de su proceso terapéutico, mostrándole como se para ante el mundo. Claro que no es algo que haga con todos mis pacientes, intento ver si es posible empezar así, si veo que puede haber resistencias o que la persona refiere algo relacionado con ello voy más despacio, pero seguro en algún momento, más adelante se lo pregunto, incluso para evaluar donde estaba y donde esta después de un recorrido.
Esta es una pregunta para todos, un ejercicio que sugiero hagamos todos y no solo una vez sino cada tanto. Desde el Enfoque Géstaltico he aprendido que cuanto más rígida es nuestra presentación, más empobrecidos estamos y allí se ubica la "neurosis"; una persona que en su presentación (dado el contexto adecuado para hacerlo) sólo puede decir de si mismo una o dos cosas y al hacer el esfuerzo seguir trabada allí, es alguien que esta trabado; muy por el contrario aquel que puede trascender aquella barrera y contar algunas cosas más no sólo para cumplir con la consigna, sino mostrando que tiene muchos roles y puede ser de diferentes maneras, i causo contradictorias, es una persona "sana", abierta.
Quiero aclarar que cuando hablo de neurosis y salud, entiendo que la persona puede ir hacia una manera más saludable de vivir, porque sufre su empobrecimiento, porque quiere estar mejor y no puede y no es en absoluto mi idea de que todos puedan presentarse de una manera histriónica porque ahí también podemos estar ante la presencia de un "como sí" que sería más contraproducente o neurótico (como quieran llamarlo) que decir un par de cosas de nosotros mismos.
Mi propuesta es que podamos expandir nuestra personalidad, que la pregunta ¿Quién sos? nos lleve directamente a pensar y repensar como estamos viviendo, porque como decía una persona rica psíquicamente es aquella que por ejemplo no sólo es madre o trabajador sino que por ejemplo es madre, hija, tía, amiga, divertida, impulsiva, deportista, etc. Proporcionándome todo esto distintas posibilidades de encuentros con distintos aspectos de de mi ser en principio y la experiencia de interactuar con todos mis recursos disponibles.
¿Quién sos? ¿Quién sos? ¿Quién sos? ¿Quién sos? ¿Quién sos? ¿Quién sos?

Mauricio Strugo
Psicólogo- Psicoterapeuta Gestalt
@psicologoen140


Obstáculos 
martes, abril 21, 2015, 10:01 PM


Puedo vivir la vida esquivando problemas, salteando disputas y confrontaciones, puedo pasar de costado mirando de reojo y no hacerme cargo, también puedo ponerme vaselina y que todo me resbale. Es una manera de vivir que por cierto en algún punto nos resguarda y nos protege, suele ser muy habitual ver gente que vive así, como los caballos a los que para que sigan caminando les colocan parches a los costados de sus ojos para ver solo para adelante.
Desde la Psicoterapia Gestalt utilizando el principio de la percepción de "figura - fondo", llevándolo al plano de los problemas u obstáculos en nuestras vidas, podemos decir que todo aquello que hace figura en nuestro ser, aparece porque necesita ser tenido en cuenta, necesita resolverse, elaborarse, y solo así pasa de nuevo al fondo para dar lugar a otra figura. Aunque vivamos esquivando bultos, aunque ignoremos aquello que nos pasa "los obstáculos no se resuelven esquivándolos", a la larga o a la corta aquello que emparchamos u escondemos bajo la alfombra volverá a ser figura en nuestras mentes, lo pendiente pujará cual grano lleno de pus hasta que nos ocupemos de ello; cuanto más evitemos mayor será la infección y el dolor relativo a ello, y como es muy común en estas épocas, podemos mitigar el dolor calmando el síntoma con una droga permitida o no, pero solo seguiremos tapando sin ocuparnos de resolver el problema.
Resolver es tener la sensación de que puedo seguir fluyendo sin molestias; resolver no siempre es con el otro, quizás ya no haya posibilidad de reconciliación ni de encuentro para reparar aquello, resolver es aceptar mi responsabilidad, hacerme cargo de mi parte y también de mis fallas, sin quedarme esperando que el otro sea el que me perdone, resolver es darme cuenta que si actúe mal y verdaderamente puedo aceptarlo, entonces no lo voy a volver a hacer y voy a ser más cuidadoso en todo lo que siga siendo posible a mi alrededor
Cuando me acepto humano puedo aceptar mis fallas, mis equivocaciones y reparar, posiblemente ya no para atrás pero si para adelante, de aquí en más.
Los obstáculos están para enfrentarlos, para crecer y enriquecernos a partir de solucionarlos. Todo aquello que evitemos serán pendientes y cuando vivimos llenos de pendientes nos resentimos, vivimos enojados con el mundo, y a la larga termina siendo nuestro cuerpo el que necesitando equilibrio protesta gritando muchas veces tan fuerte que nos enfermamos gravemente ir no escucharlo.


Mauricio J. Strugo
Psicólogo - Psicoterapeuta Gestalt


Vivir en Off 
lunes, abril 20, 2015, 09:44 PM


Andamos de aquí para allá, la cabeza gacha hacia algún dispositivo móvil, chateando, chequeando por decimoquinta vez Facebook, Twitter o lo que sea, si nuestra cabeza esta erguida la mirada está perdida, absortos en "zombieland" (tierra de zombies) con música o alguna radio para seguir en nuestra biosfera cuidando lo más posible nuestra frontera de contacto, de ces en cuando algo sucede en el afuera, algo que nos despierta por un rato, alguna noticia que nos mancomuna y nos hace sentirnos parte a favor o en contra, pero luego volvemos a nuestras cúpulas, caparazones tecnológicos que nos permiten seguir sobreviviendo, mitigando la angustia de nuestros tiempos, evitando encontrarnos con la triste realidad de que estamos solos incluso con hijos, parejas y cantidades de amigos para hacer planes.
Estamos solos porque no podemos encontrarnos con nosotros, nos cuesta mirar para adentro, aprovechar la nada, el aburrimiento para confiar en el silencio como guía para que aparezca lo que tenga que ser, somos irrespetuosos de nuestros procesos, enseguida los apuramos y si somos así con nosotros ¿Cómo no vamos a ser intolerantes, exigentes con el otro? ¿Cómo vamos a poder vincularnos con pares si no sabemos estar con nosotros mismos?
Vivimos en una época de mucha conectividad tecnológica pero poca conexión real; pensemos juntos lo difícil que se nos está haciendo si quiera mirarnos con alguien dejando de lado el teléfono, apagándolo, corriéndolo al costado del encuentro.
Por más conectividad que haya y sin renegar contra todo lo que la tecnología nos permite, quisiera que reflexionemos acerca de cuantas cosas nos perdemos, que seguro son mas nutritivas que revisar en Facebook las "vidas peceras" de todos en las que resulta más importante postear lo que hiciste que vivir el hecho.
Yo soy preso de esta realidad, noten que hablo de nosotros, incluyéndome, y. E es inevitable reflexionar acerca del hecho de cuan deprimidos tenemos que estar como parte de esta sociedad para que sea mas relevante Facebook que mirarse a los ojos con otra persona. Posiblemente me acusaran de exagerado pero pregunto: ¿Cuantas veces en el día de hoy te vinculaste y tocaste tu celular? Y ¿Cuantas otras en comparación te vinculaste con otra persona de verdad, en un verdadero encuentro?

Mauricio J. Strugo
Psicólogo - Psicoterapeuta Gestalt


LA IDEOLOGIA QUE ENFERMA 
sábado, abril 20, 2013, 12:27 PM


Advierto a los susceptibles, aquellos que tienen muy claros sus pensamientos y su forma de ver el mundo, que el objetivo de este texto es que podamos, todos (o en realidad quienes quieran) abrir nuestras cabezas. Si te vas a sentir molesto por esto, quizás tengas que dejar de leer en este instante, sabiendo, de todas maneras, que perteneces justamente a esa categoría de personas que se encierran en su sistema de pensamiento rígido, como una forma de sentirse seguros.
Transcribo a continuación el significado de ideología según el diccionario de la Real Academia Española:
1. f. Doctrina filosófica centrada en el estudio del origen de las ideas.
2. f. Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc.
Con el significado claro, tomando aquí el segundo de ellos, quiero empezar por preguntarles y preguntarme acerca de si hoy existen ideologías en realidad. Mi duda tiene sus fundamentos en que antes, hace 50 años por lo menos, nuestros padres y abuelos vivían en un mundo en el cual las ideologías estaban mas polarizadas entre sí y a la vez más claras en sus maneras de presentarse, no es mi intención emitir un juicio acerca de sí era mejor o peor aquello, pero sin dudas hubo un cambio de paradigmas, y en la actualidad no resulta tan fácil toparnos con ideologías claras en sus propuestas, cuestión que podría ayudarnos a pensar mejor que queremos tomar de ese sistema de ideas y que del otro, si supiéramos manejarnos de manera inteligente en la vertiginosidad de este mundo, pero que al contrario, en mi opinión, nos enferma, porque necesitamos, así como buscamos amigos y escuchamos determinado tipo de música, tener un sistema de pensamientos en que apoyarnos, cosas en que creer y seguir, y por el contrario nos encontramos con mensajes dobles, enloquecedores.
Te pido que me tengas paciencia y me des unas líneas de chance, para intentar explicar el brete en el que me metí, primero porque yo lo necesito y al hacerlo ojalá logre que sigas leyendo, quizás hasta que sin darte llegues al final del texto. Probemos a ver que sucede.
Las ideologías, tener pensamientos y un modo de ubicarnos frente a lo que nos sucede en nuestra vida cotidiana y en nuestros contextos, incluyendo en él, al mundo globalizado nos proporciona un marco al cual pertenecer, una manera de ubicarnos para no sentirnos angustiados, enfermedad corriente en nuestros tiempos de incertidumbre y cambios veloces, o sea que si quieren, en ese sentido nuestros antepasados estaban (quienes podían realizar el trabajo de reflexionar y elegir así ideologías para apoyar o adherir) mejor parados que nosotros, o por lo menos, según he constatado, se sentían mas contenidos que nosotros en el presente. Así me doy cuenta que en una sociedad sana, las ideologías sirven para construir, cambiar, mejorar, reflexionar y hasta cambiar paradigmas que ya no son útiles, siendo que en las sociedades totalitarias, aquellos sirven para todo lo contrario, generar odio, discriminar y encontrar culpables de lo malo a todo aquel que no piense igual al grupo que se impone, al más ¿fuerte?.
El problema se suscita cuando las ideologías no pueden ser cuestionadas por nosotros mismos, cuando esa seguridad que sentimos, se siente amenazada si se cambia aunque sea un ápice, allí es cuando se vuelve peligrosa, cuando decimos “nosotros” todo el tiempo, por ejemplo, cuando juega nuestro equipo de fútbol, o cuando aceptamos cualquier idea del líder que elegimos para sentirnos representados, sin discriminar que pueden haber cosas con las que no concordemos y no avalar todo producto de la ciega devoción. Precisamente allí radica la patología, en la rigidización de nuestra mente, siendo que cuando flexibilizamos nuestra manera de ver el mundo y pararnos frente a él, eligiendo que tomamos de cada parte, contamos con más recursos frente a la angustia y la amenaza de perder seguridad y entonces nos vinculamos de una manera mucho mas “sana” en la que auténticamente podemos ser nosotros hablando de todo, sin necesidad de imponer nada ni manejarse bajo la regla de “en esta mesa no se habla ni de política ni de religión”.
Quiero regalarles para finalizar este artículo un texto que siendo un adolescente me regalaron en una charla y que mientras escribía me surgía todo el tiempo:

“Un día las hormigas, pueblo progresista, inventan el vegetal artificial. Es una papilla fría y con sabor a hojalata. Pero al menos las releva de la necesidad de salir fuera de los hormigueros en procura de vegetales naturales. Así se salvan del fuego, del veneno, de las nubes insecticidas. Como el número de las hormigas es una cifra que tiende constantemente a crecer, al cabo de un tiempo hay tantas hormigas bajo tierra que es preciso ampliar los hormigueros. Las galerías se expanden, se entrecruzan, terminan por confundirse en un solo Gran Hormiguero bajo la dirección de una sola Gran Hormiga. Por las dudas, las salidas al exterior son tapiadas a cal y canto. Se suceden las generaciones. Como nunca han franqueado los límites del Gran Hormiguero, incurren en el error de lógica de identificarlo con el Gran Universo. Pero cierta vez una hormiga se extravía por unos corredores en ruinas, distingue una luz lejana, unos destellos, se aproxima y descubre una boca de salida cuya clausura se ha desmoronado. Con el corazón palpitante, la hormiga sale a la superficie de la tierra. Ve una mañana. Ve un jardín. Ve tallos, hojas, yemas, brotes, pétalos, estambres, rocío. Ve una rosa amarilla. Todos sus instintos despiertan bruscamente. Se abalanza sobre las plantas y empieza a talar, a cortar y a comer. Se da un atracón. Después, relamiéndose, decide volver al Gran Hormiguero con la noticia. Busca a sus hermanas, trata de explicarles lo que ha visto, grita: "Arriba...luz...jardín...hojas...verde...flores..." Las demás hormigas no comprenden una sola palabra de aquel lenguaje delirante, creen que la hormiga ha enloquecido y la matan”.

escrito por Pavel Vodnik un día antes de suicidarse. el texto de la fábula apareció en una revista rusa y su director fue multado.


Mauricio J. Strugo
@psimauristrugo


MOTOR A OTROS 
viernes, septiembre 28, 2012, 06:53 PM


En los distintos encuentros con mis pacientes, conversando con ellos, me surgió la expresión "motor a otros", aunque resultaba nada académica y por ello quizás criticable por quiénes consideran que la psicología tiene que tener terminologías técnicas mas cercanas a la ciencia, me atreví a darle forma de concepto.
Desde el enfoque Gestáltico y por ende, como contenida en el, desde la Psicoterapia Gestalt con una fuerte mirada humanista, hablamos de la necesidad del hombre de pasar del "sostén externo" al "autosostén" como una manera mas saludable de estar presentes; cuando una persona está demasiado sostenida o apoyada en el exterior, en los otros, está mas del lado de la neurosis, del desequilibrio.
Vivir como "motor a otros" es estar mas atentos a la mirada de los demás que a nuestro propio centro, es alimentarnos de lo que piensan y espera la sociedad de cada uno, vaciando el terreno de lo que deseamos, de lo que nosotros esperamos en el transcurrir de la vida, es alimentarse de un combustible, que quizás a corto plazo nos llena, porque al cumplir las expectativas de todos, recibimos aprobación y afecto, pero que a la larga nos termina fundiendo el motor, mediante síntomas y luego enfermedades. Si prestamos atención verdadera, antes que estos síntomas físicos, suelen haber diferentes avisos relacionados con nuestro estado de animo: nos sentimos frustrados, tenemos angustia, desgano y en algunas oportunidades cierto enojo por el descontento relacionado con estar vacíos de nosotros mismos.
El autoapoyo puede entenderse mal, si nos quedamos nada mas en las palabras y sus significados; trascendiendolos, podemos pensar que la persona en realidad no tiene que apoyarse en nadie mas que en sí mismo, en el sentido de que al apoyarnos en otros perdemos la conciencia de nuestro capacidad de sostenernos; y esto no quiere decir que hay que dejar de contar con las personas que nos acompañan, sino que tenemos que darnos cuenta de cuando el otro funciona como muleta o bastón, que si se corre un poco sentimos que nos caemos porque no confiamos en nuestras capacidades. Cuando puedo transitar el camino junto a otros que lo transitan y todos sabemos que cualquier cosa contamos mutuamente, entonces puedo relajarme y apoyarme un ratito si voy a tener o tuve un traspié, para luego soltar y seguir caminando acompañados de cerca pero sin pegoteos que surjan desde la duda de si puedo solo.
Puede sonar egoísta esta visión, quizás lo sea, contrariamente a lo que nos enseñan muchas veces la religiones desde un lugar moralista en el que primero está el prójimo, tenemos que aprender a priorizarnos, a escuchar que queremos aunque no sea lo que el mundo espere de nosotros, por supuesto, teniendo en cuenta que convivimos con otros y tratando de no pisar cabezas sin que nos importe nada mas que lo mío.
El desafío de compartir es entender que nadie es imprescindible, que yo elijo como y con quien intercambiar, que cuando un vinculo se establece desde la falta mas nos va a faltar, que si buscamos alguien para que nos sostenga y el otro deja de mirarnos porque saludablemente tiene otras cosas en la que estar atento porque no somos el centro de sus vidas; compartir es acompañarnos en una danza en la que puedo apoyarme en el otro recién cuando confío en mi propio sostén, es soltar y verificar que puedo y que el otro está sin ser retenido sino por elección que es el único compromiso.
"No quiero que me empujen, me carguen para llevarme, ni que me arrastren, quiero compañeros en los que yo elija seguir por su ruta porque a mi me gusta hacerlo y de la misma manera quiero que el otro lo haga, que elija transitar mi camino porque le resulta lindo y atractivo. Quiero vivir de a dos, quiero ser parte de esta sociedad sin tener que renunciar a mi mismo como inicio de todo".

Mauricio J. Strugo
@psimauristrugo

YO SOY LO QUE SOY= ACEPTACIÓN 
miércoles, agosto 22, 2012, 08:42 PM


"Me detengo frente al espejo y me miro, me observo con una mirada inquisidora, doy cuenta de cada detalle que está mal en mi persona; como un escáner no permito que se me pase un detalle por alto para injuriarme acerca de mis defectos físicos y todas las cosas que me faltan, no soy y debería ser.
Así arrancamos el día y muchas veces vivimos la vida. Con esta mirada totalmente injusta sobre nosotros mismos, nos predisponemos a que el mundo nos reciba mal, y claro, nos enojamos y nos llenamos de bronca por no ser vistos, tenidos en cuenta, elegidos; nos solemos sentir rechazados y despotricamos por lo injusto de esta sociedad discriminadora, sin darnos cuenta de algo tan obvio, que tal vez por eso, se nos pierde de vista: "Si no nos aceptamos, si no valoramos a nuestro ser como un regalo de la existencia porque pudimos nacer y tenemos la oportunidad de vivir, si no nos tratamos con mayor amorosidad, entonces estoy destinado al fracaso y en vez de mirar buscando respuestas a la razón por la que el afuera no me elige, tengo que revisar como me estoy tratando, o mejor dicho maltratando.
Puede sonar fuerte decir que vamos a fracasar, pero pensemos como resulta todo lo que emprendemos desde el autorechazo, que energía emanamos y trasmitimos al exterior con esta modalidad de vincularnos con el contexto, y cuanto más depende el éxito de nosotros y menos de la suerte o de los demás si podemos hacernos cargo de esta manera de transitar nuestro camino.
Para poder salir de esta modalidad neurótica el primer paso es reconocernos, encontrarnos con nuestra realidad y habitarla, luego tenemos que aprender a aceptarnos, teniendo en cuenta nuestras potencialidades y las posibilidades de aplicarlas evitando caer en lo habitual de ver primero todos nuestros defectos.
Sucede que si nos censuramos y no nos sentimos capaces de desplegar lo que nos hace únicos, entonces no tendremos una base lo suficientemente solida para aspirar a lo nuevo y nos resignaremos a lo conocido, aunque esto sea dormir en una cama de clavos.
¿Qué quiero de la vida? y ¿Quién soy? son preguntas que tal vez nos lleven toda nuestra existencia respondernos, o quizás nunca encuentren respuesta, sin embargo en el camino de intentar responderlas está la aceptación, es sabernos capaces de lograr algunas cosas y reconocer, tolerando la frustración de que otras quedarán sin lograrse porque precisamente eso es lo que me convierte en ser humano.
Si me acepto no me estoy resignando, la resignación es una trampa para no hacer lo que de mi depende para lograr objetivos, cuando me resigno no me hago responsable, en cambio puedo aceptar algo, si hice todo lo que estaba a mi alcance para lograrlo, y de verdad tomo conciencia de que me excede y no depende de mi, esto también es aceptación y reconocimiento para estar en paz conmigo mismo.
Con respecto a las expectativas, si yo soy lo que soy y sé lo que quiero realmente, puede sonar egoísta para la sociedad, pero si intentamos, como sucede frecuentemente satisfacer todo lo que los demás esperan de nosotros, nos enfermamos, nos sentimos vacíos o andamos por la vida exigiendo reconocimiento, y de nuevo si no nos reconocemos nosotros mismos, si no priorizamos nuestras necesidades y andamos por el mundo buscando que todos nos quieran, de a poco nos llenamos de resentimiento y a veces terminamos enfermando psíquicamente y hasta físicamente.
Una frase de Fritz Perls acerca del encuentro dice lo siguiente:
"Yo hago lo que hago, tú haces lo que haces.
No vine a este mundo a cumplir con tus expectativas.
Tú no viniste a cumplir las mías.
Yo soy yo.
Tú eres tú.
Si por suerte nos encontramos será maravilloso.
Si no, no tiene remedio.¨
Solo me queda decir, luego de esta frase celebre, que sería bueno repetirsela, aunque sea de vez en cuando que, querramos o no, hagamos los berrinches que se nos ocurran hacer, en algún momento vamos a tener que entender que somos lo que somos y que solo podemos cambiar algunas cosas, cuando nos aceptamos plenamente y nos amigamos con nuestro ser. No es fácil pero se puede, sobre todo si se quiere.

Mauricio J. Strugo
@psimauristrugo

LIMITES primero para Mi, entonces para Vos 
miércoles, junio 20, 2012, 12:57 PM


Si por un rato observamos el tránsito, el movimiento de los transeúntes, y los lugares en los que se amontonan las personas quizás podamos, como hago yo, observar el gran caos que se genera, la falta de organización y hasta de reglas; me da la sensación de que no hay registro del otro, de que todos estamos despersonalizados, como si fuésemos un objeto a pasar, un obstáculo al que atravesar sin tenernos en cuenta y ni siquiera mirarnos. El limite solo es puesto y protegido con los dientes en base a mi, a lo que yo quiero, a mi objetivo y mi borde personal, los demás solo son percibidos y molestan cuando me tocan o atentan contra mi. ¿Les parece exagerado? ¿alguna vez intentaron o tuvieron que parar su marcha, caminando por los pasillos del subterráneo? ¿Que sucedió? A mi y a otras personas que observé, ni siquiera nos registraron, la gente va tan en su mundo que se olvida que en ese mismo globo terráqueo hay otros y les pasan cosas que hacen que se detengan un segundo, dos, no más que eso y entonces como una tromba que no puede parar te empujan, atropellan y lo peor de todo es que se enojan con vos, cuando tienen que aminorar su marcha por vos, culpandote en vez de pedir disculpas.
Producto de vivir inmersos en una sociedad en la que para que nos registren tenemos que gritar, cortar calles, bajarnos de los autos a pelear, tocar bocinas y rajar un par de puteadas hay tantos accidentes, tantas muertes y porque no también infartos. Me pregunto si hay otra manera de poner limites cuando vivimos en una selva en la que cada cual está en la suya y no hay registro del otro, me pregunto si la manera en la que vivimos y que a veces termina en tragedias, no es un síntoma de que nuestros limites cada vez son menos escuchados y todo se vuelve una escalada de violencia hasta ser peligrosa para el afuera por las consecuencias y para adentro por todo lo que nos pasa en nuestro cuerpo ante estas situaciones.
Considero que, como lo dice la Psicoterapia Gestalt, enfoque con el que trabajo y me siento muy a gusto por su vertiente humanista existencial, lo primero, cuando hay un problema es "Darse Cuenta" pero no un darse cuenta intelectual, sino un proceso que se piensa y se siente en el cuerpo para iniciar el cambio, y en el caso de lo que nos ocurre como sociedad de vivir sin registrar y con una violencia contenida con una mecha tan corta que estalla al menor roce, esto seria empezar a mirarnos, usar mas tantos términos que se perdieron o los dejamos atrás por obsoletos o no se porque corno: HOLA, BUEN DIA, GRACIAS, HASTA LUEGO, DISCULPAS, SUERTE, ¿NECESITAS ALGO?, ¿ESTAS BIEN?, POR FAVOR. Dejar de pensar en yo yo yo y luego por hacer caridad entregando unas moneditas a alguien que me da lástima, sentirme redimido; empezar por casa con nuestra familia, verificando el trato con nuestra pareja como eje del sistema, enseñando a nuestros hijos, con el ejemplo y no solo desde lo que corresponde, el aprendizaje maravilloso de dar las gracias y pedir perdón para registrar al otro y crecer como persona.
Para poder aplicar un limite tenemos que entender que lo primero es tener en cuenta al otro, es priorizarnos marcando nuestro espacio pero sin perder de vista al otro y sus necesidades, es una danza difícil de aprender porque ¿Cómo priorizarme teniendo en cuenta al otro? Quizás sabiendo que cuando pongo limites, seguramente voy a decepcionar a alguien, no voy a cumplir las expectativas que tenían depositadas en mi, sin embargo si estoy convencido que este es mi camino, que lo que estoy eligiendo es lo que quiero, que cuando digo "no" es porque tengo claro que hasta ahí puede llegar el alguien, entonces puedo sentirme culpable un rato (no es tan grave) sabiendo que el otro,o los otros tendrán que tolerar la frustración, que es un aprendizaje constante en la vida y de la vida, sobre todo para quienes no la toleran.
Solo puedo poner límites si primero lo probé en mi, si puedo manejarme yo también con ese mismo código que pido para el afuera, si puedo la mayoría del tiempo considerarme una persona integra y esto sería tener AUTORIDAD. Si en cambio no estoy seguro del limite que estoy poniendo, si digo que si a todo por miedo a decepcionar, a que no me quieran o se enojen conmigo, voy a vivir frustrado (que no es lo mismo que tolerar la frustración, y todavía mas, si no estoy centrado en mí para poder registrar al otro y quiero imponer mi limite siendo AUTORITARIO, es porque necesito gritar, golpear porque no confío en lo que estoy pidiendo, porque creo que se tiene que hacer algo porque yo lo digo sin reflexión alguna.
Sepamos todos, y si no lo saben, hagan la prueba, que un limite para que sea efectivo tiene que ser puesto desde un lugar amoroso y esto no quiere decir que hay que ser tierno cuando la situación requiere dureza, quiere decir que aunque lo que tengamos que decir o pedir para marcar nuestro territorio, si queremos que funciones tendremos que mirar a los ojos, explicar razones, pero sobre todo mostrar que no es en contra del otro sino por el bien de ambos.


Mauricio J. Strugo


Hace un tiempo empecé a cursar la escuela de PADRES  
martes, abril 24, 2012, 11:20 PM


Es verdad que pasó hace poco tiempo, pero estoy seguro que el momento en el que me enteré que iba a ser papá, conectado con el instante en que nos miramos mutuamente con mi hijo, serán de aquellos recuerdos que perduren toda mi existencia. Creo que debe ser un momento de éxtasis, en especial este de ver a tu hijo por primera vez, que sienten todos los humanos sin importar en que crean, o en que parte del planeta viven.
Hoy me encuentro en los primeros tramos del ser padre, diría en el jardín de infantes de la paternidad y me queda mucho camino por recorrer; quizás la novedad y la pureza del comienzo reciente me permiten reflexionar con el deseo de no olvidarme de esto que escribo dentro de unos años.
Hasta hace no demasiado tiempo atrás, nada más que 30 o 40 años aproximadamente, los padres eran responsables de la economía familiar y de escarmentar a sus hijos cuando llegaban de trabajar y su esposa les contaba que se habían portado mal; la educación, y prácticamente toda la crianza, era una responsabilidad materna, parecía como si la mujer hubiese insistido en traer un niño al mundo tanto que se tenia que hacer cargo, o el hombre que cumpliendo con un mandato social, armaba una familia como estaba establecido y cumplía con las obligaciones y con eso bastaba. De esa crianza son hijos nuestros padres, quienes productos de ese modelo, son personas que les cuesta trasmitir lo que sienten, expresar cariño o salirse, los hombres en especial, de la rigidez del ser adulto, que muchas veces es sentida afuera como desprecio e incluso agresión. Por supuesto que no podemos generalizar y si buscamos seguramente habrá algunos transgresores a la regla como siempre los hubo en la historia pero lamentablemente serán los menos pero pienso que una manera de acercarnos a ellos y romper un poco esa rigidez no es como habitualmente hacemos, acusándolos de su manera o mostrandoles su frialdad, sino entendiendo de donde vienen y que aprendieron, fomentando nosotros el encuentro y en todo caso enseñandoles amorosamente como se hace esto de ser mas abiertos y expresivos, cambiando nosotros.
El mundo en muchos aspectos está patas para arriba, pero en otros (y lo bueno hay que reconocerlo) ha cambiado para bien. Uno de los giros que ha hecho esta sociedad es dar mayor lugar al hombre como padre, quizá las madres han tenido que salir a trabajar para sostener el hogar porque sino no alcanzaba el dinero, quizá tendrá que ver con tantos reclamos por parte de las mujeres de tener un lugar igual al hombre, quizá simplemente se dio porque se alinearon los planetas y resulto algo bueno, o quizás, como me gusta pensarlo a mí mujeres y hombres pudieron ponerse de acuerdo y pensar en que la familia era un proyecto conjunto en el cual ambos eran responsables; lo cierto es que el hombre se empezó a replantear su "ser padre" y un paradigma bastante enquistado de muchos años comenzó a fisurarse, apareciendo con el quiebre, preguntas y nuevas maneras de implicarse, mucho más protagónicas que las que tenían nuestros padres y abuelos.
El hombre empezó de a poquito a dejar de ser un mero espectador del embarazo de su esposa incluyendose en cada momento del mismo, compartiendo y entrando a los consultorios de obstetricia (algo impensado años atrás) yendo juntos a los cursos de preparto, invitados ahora por las parteras, para que también seamos protagonistas desde un lugar mas cercano y bien prepararnos para ese momento. Y hablando de cambios en el acompañamiento y protagonismo del embarazo, culmina también con un gran giro del como era antes al presente ; nuestro padres aguardaban la llegada de sus hijos en una sala de espera, no sabían demasiado que pasaba con sus esposas, con su hijo/a, llenos de incertidumbres y miedos tenían que enfrentar ese momentos solos o acompañados de otros padres perdidos en esa espera eterna, sin poder traspasar al quirófano para acompañar a sus esposas en ese algo llamado hijo que emprendieron juntos y terminaban aceptando como debía ser, algo muy diferente a la actualidad donde entramos al parto, participamos de el, sabiendo cada cosa que va a ocurrir y asistimos a nuestra mujer hasta que da a luz a nuestro hijo e incluso en algunas clínicas lo llevamos a neonatología y lo acompañamos por toda la recorrida viviendo un momento único padre hijo.
Y así como dejamos de ser meros espectadores del embarazo y el nacimiento de los hijos, también empezamos a ocupar un lugar de par en la crianza de nuestros hijos participando de tareas múltiples a la par de nuestras esposas.
Ser papá no es fácil, como seguramente tampoco lo es ser madre, pero para las mujeres hay mas terreno recorrido en el cual el rol materno esta mas afincado. Para nosotros los hombres este es un terreno que recién hace poco tiempo empezamos a habitar de verdad, a entender que la paternidad no solo pasa por dar un apellido o resarcir económicamente a nuestros hijos por nuestras ausencias; comprendimos, quizás por tanta insistencia de nuestras mujeres o por haber estado en el lugar de hijos de padres duros, que decir "te amo" a nuestros hijos no atenta contra nuestro ser machos, que hablar y contarles a nuestros hijos de nuestros errores o pedir perdón cuando nos equivocamos, e incluso permitir que asome una lagrima cuando algo nos emociona nos acerca, nos une y repercute en hijos con un futuro menos predispuesto a la guerra, mas comunicativos y expresivos, con un autoestima suficiente para poder ser pares de nuestras mujeres sin miedo a quedar demasiado expuestos.
Un hijo necesita de partes iguales de un hombre y una mujer (hasta que la ciencia prescinda de alguno de ellos) si quienes aportan lo suyo para que este sea posible constituyen una pareja, entonces ese hijo es un proyecto compartido, no es tuyo ni es mío, es "nuestro hijo" y cuando decimos nuestro esto significa que ambos somos fundamentales para el desarrollo de este ser en partes iguales.
Para finalizar comparto esta frase: "La maldición de la paternidad es la distancia y los buenos padres se pasan la vida tratando de superarla" (James Caroll) extraída de un muy recomendable libro de Sergio Sinay, para aquellos hombres que están esperando un hijo: "Hombres en la Dulce espera (hacia una paternidad creativa".
Espero tener la bendición de pasar muchos grados del ciclo lectivo del ser padre y sin embargo nunca convertirme en experto.


Mauricio J. Strugo


A PESAR DE TODO ME SIENTO VACIO  
martes, abril 10, 2012, 06:07 PM


Somos parte de un contexto que continuamente idealiza y luego pasa a desidealizar lo venerado, modas que al tiempo son cuestionadas y puestas en ridículos por los innovadores. La velocidad con la que suceden los cambios no permite pasar por el proceso de elección verdadera, ya que cuando nos aproximamos a un deseo, aparece algo distinto, mas nuevo. La vorágine en la que estamos zambullidos no da licencias para conectarse con uno mismo y preguntarnos que es lo que verdaderamente necesitamos y terminamos eligiendo por default, intentando encajar en nuestra sociedad o siendo presas de las campañas de marketing que terminan logrando su objetivo de que no podamos concebir nuestra vida sin esto, o lo otro que se adquiere con un click.
Sin embargo Muy a lo lejos, pero con paso firme, aparece, atrás de todos los ruidos ensordecedores de esa máquina que no para , el "ser humano" , que aunque a veces lo olvidamos, tiene un cuerpo, que siente y que sino les escuchado se resiente y empieza a protestar hasta que, si hace mucho ruido lo llevamos al médico para que nos de una pastilla que nos permita seguir viviendo compulsivamente sin prestar atención a lo que sentimos viviendo de esta manera.
Nos visualizamos llenos, porque tenemos muchos amigos en Facebook o Twitter, porque tenemos una Familia Estándar o aquel auto que todos nuestros amigos quisieran para ellos, nos creemos importantes por ser C.E.O.'S de multinacionales, o pensamos que somos felices porque nos reconocen en la calle; pero al terminar el día, cuando la velocidad va mermando inevitablemente nos encontramos con nuestra cara, nuestro ser frente al espejo y a pesar de todo lo que tenemos nos sentimos vacíos, angustiados, disconformes con nuestra vida. La tendencia frente a esto es, como esta propuesto en la vida cotidiana, rápidamente buscar un aliciente, algo que empache este vacío, que mitigue el dolor de descubrirnos que detrás de todos los accesorios (aparatos electrónicos a los que vivimos conectados o todos los trajes con los que nos disfrazamos imbuidos en nuestras profesiones) somos "Niños Heridos" que no toleramos conectarnos con esa falta y tomarnos el tiempo para elegir con que queremos llenarla.
Fritz Perls sostenía que “La terapia gestáltica es la transformación del vacío estéril al vacío fértil” y justamente ese es el camino que todos tenemos que hacer como personas, claro que no será grato enfrentarnos con nuestro "vacío estéril", probablemente sea un camino doloroso, pero nos da la oportunidad de revisar que cosas ya no nos sirven, que de nuestra manera de ser y hacer esta ocupando un lugar neurótico, defensivo, que alguna vez nos sirvió pero que ahora está obsoleto. El proceso de pasaje del vacío estéril al vacío fértil seria como ocuparnos de un jardín en el que para que florezcan nuevas flores primero hay que desmalezarlo, sacar todos los yuyos, preparar el terreno para que sea fértil; imaginemos que ocurre si plantamos las mejores rosas, importadas de Holanda en un terreno no apto ¿Cuánto durarían en pie? ¿Cuánto tiempo pasaría antes de que fueran absorbidas por la maleza?
Es mi humilde, pero fuerte deseo que todos podamos actualizar nuestro software tanto como lo hacemos con nuestras máquinas, poder permitirnos soltar lo que ya no nos sirve, a pesar de lo doloroso de la perdida, para dar lugar a lo nuevo o a lo que necesita ser mostrado de mi persona y no tiene espacio. Si mi terreno es fértil mucha mas gente se sentirá a gusto de habitar en el.

Mauricio J. Strugo

LO MEJOR ES VIVIRLA YA QUE AUNQUE NO LO VEAMOS A SIMPLE VISTA TODOS TENEMOS FECHA DE VENCIMIENTO 
martes, marzo 13, 2012, 02:04 PM


Siempre me pone mal y me produce ansiedad conectarme con la finitud de la vida, pienso en la gente que ya no está, en las tragedias y las enfermedades, así como en aquellos que se fueron de viejitos. Busco explicaciones por doquier, leo, investigo, a veces pienso en el destino, otras busco por el lado de la religión y lo único que consigo es quedarme allí desamparado, solo con preguntas que rebotan contra una pared que funciona como un limite que dice: "No se puede responder". Entonces trato de seguir mi camino sabiendo que de tanto en tanto, alguna noche (momento ideal para estas cuestiones por la desaceleración) asomarán a mi cabeza estas cuestiones, preguntandome sobre mi propia muerte, recordando la de gente cercana y alterando mi sueño, para buscar respuestas a algo que todavía no consigo acallar y no se si podré.
Como muchos temas sobre las cuales no consigo responderme, busqué una manera de tranquilizar el alma y para la cuestión de que todos tenemos fecha de caducidad la manera que mas se acerca es pensar en el "Aqui y Ahora" lo que sería para este caso poder reflexionar acerca de mi presente y modo de vivir, invitando a todos en este viaje.
Angustia pensar que alguna vez partiremos de este mundo, pero así como esto nos pone mal ¿Somos realmente concientes de que estamos vivos? ¿Cuanto registro tenemos de nuestra respiración, ritmo cardíaco y todos los procesos que ocurren en nuestro ser? ¿Estamos vivos si ni siquiera somos capaces de percatarnos de nuestros sentimientos?
"Vivir" es pensar la vida como un regalo, una oportunidad única y definitiva de trascender, que no quiere decir ser importante o hacer algo monumental por la humanidad, significa ser responsable de que mi momento es hoy y que lo que haga, como elija vivir, va a dejar huella sea bueno o malo. Si solamente me acuerdo de mi ser cuando aqueja un dolor o algo me molesta, no estoy aprovechando la oportunidad de celebrar el privilegio de la existencia, que por supuesto tiene sus complejidades y momentos dolorosos pero que si estoy dispuesto a mirar de verdad, puedo comprender y aprovechar la vida con su finitud, al máximo, sacandole el jugo lo más que se pueda. ¿Si hoy tendrías que partir de este mundo, te irías satisfecho? ¿Podrias decir que aprovechaste tu tiempo? Hoy puedo empezar abriendo los ojos y en vez de desesperarme sabiendo que en algún momento ya no estaré, agradecer valorando lo que sí hay y no lo que falta.
Aprovecho para recomendar un cuento que siempre uso con mis pacientes al respecto de lo que desarrollé en este artículo, se llama "el buscador" y es de Jorge Bucay.


EL CONSUMISMO ME CONSUME  
martes, diciembre 20, 2011, 03:54 PM


Camino por la calle y veo colores, letras gigantes, carteles que brillan llenos de promociones, pagos en cuotas, descuentos de bancos. Toda una parafernalia que nos lleva a vivir en un mundo donde prácticamente no decidimos nada; cargamos nafta tal día, compramos tal otro y salimos a comer, no cuando tenemos ganas sino cuando hay alguna promoción. Con todo esto nos ponemos contentos de haber sacado ventaja, de haber aprovechado una oportunidad y no nos damos cuenta de que en realidad todo esta creado como un plan estratégico para comprar y luego sentirnos realizados de haber conseguido algo mas barato. Ahora bien ¿Cuanto vale mi tiempo? ¿Equivale al tiempo consumido para acceder al 20%, 30%? Toda la malasangre que me hago por esperar mi turno de la fila ¿hace que luego pueda disfrutar de tal descuento?
Son tiempos de crisis (desde que yo me acuerdo en realidad...) y con las crisis sobrevienen las oportunidades para jugar con nuestros bolsillos por partes de las empresas que no pueden permitirse que baje el consumo, entonces apelan a grandes promociones en las que el multicolor y el bombardeo de información al respecto nos nublan la posibilidad de analizar si embarcarnos en tal gasto y sus implicancias, y hasta de darnos cuenta de si queremos salir tal día o estamos supeditados al día que nos aplican el descuento.
Vivimos en una sociedad (supuestamente desarrollada) que se jacta de la democracia y la libertad de todos sus habitantes, cuando en realidad, somos rehenes de una compulsión a consumir vorazmente; la tecnología cambia a pasos agigantados, lo que hoy es nuevo y lo último en el mercado dentro de 6 meses ya no sirve, es obsoleto y aunque queramos mantenernos al margen es muy difícil debido a que la información ya viene preparada para obligarnos a verla en algún formato nuevo.
Consumimos, compramos, gastamos y todo sucede tan rápido que resulta excitante, pero con la misma rapidez luego de tener enchufado el LCD o de comprarme ese par de zapatos, nuevamente empezamos a sentir el vacío y con el la angustia, y como no la toleramos volvemos a consumir, entrando así en un circulo vicioso pensando y juzgando que los adictos son los que consumen drogas y alcohol, sin hacernos cargos de que toda conducta compulsiva, sin mediación de un verdadero proceso de elección, y que sirve para tapar nuestra angustia y nuestros dolores psíquicos momentáneamente es una adicción, es algo de lo que no queremos hablar (a-dicción) pero que esta entre nosotros lo veamos o no; claro que como favorece la industria esta mejor visto ser adicto a comprar que ser un borracho o drogadicto, y lógicamente no estoy hablando de las consecuencias sino de los estigmas sociales, pero también comprar de una manera compulsiva, ser adicto y gastarse sumas ilógicas para la economía de cada uno es una enfermedad que debe ser revisada en cada uno de nosotros preguntándose cada cual si lo que está comprando es necesario, chequeando si es producto de una reflexión y no un impulso y además, y esto sería lo mas importante, entender que la satisfacción generada por lo nuevo se va y hay dos alternativas: vuelvo a consumir antes de angustiarme o trabajo en mi angustia para poder crecer valorando lo que tengo y me rodea aceptando lo que me falta y no tengo. En eso estoy y en eso estamos todos ¿No?


Mauricio J. Strugo

EL TERAPEUTA ESCULTURA CON OIDOS VS. EL TERAPEUTA PERSONA  
martes, noviembre 29, 2011, 01:37 PM


Quién acompaña a un paciente además de terapeuta es una persona, que como totalidad está atravesado por lo que le sucede puertas afuera del consultorio: como amigo, padre, hijo, hermano, esposo y otros roles que ocupa en su día a día. Es un individuo con una historia familiar y personal que lo hace un ser único en el mundo.
En mis primeros contactos con el Enfoque Gestáltico, una de las cuestiones que me conmovió y me hizo querer seguir sumergiéndome en su aprendizaje fue lo hermoso de descubrir que quien estaba del otro lado de la terapia era una “persona real”. Alguien humano que también sufría, a la que también le pasan cosas, que no es tan perfecto como la imagen idealizada que tenía yo de ese lugar cuando estudiaba en la universidad. Probablemente; la caída de ese ideal, hoy me doy cuenta fue más beneficiosa que el dolor de seguir sosteniendo una figura parecida a una estatua pero con oídos; escuchar del otro lado: - “A mi también me paso” o – “me conmueve lo que estás contando”, y ver que del otro lado te miran, y se dejan mirar con las emociones sobre la mesa, calaron mucho más profundo que tantas palabras que se llevó el viento; comprendí que esta era la relación diálogica de la que Martín Buber mencionaba cuando hacia referencia al yo – tú; recordé y tengo muy presente a todos los Terapeutas/profesores que acompañaron mi formación en la escuela de especialización en Gestalt de AGBA, cada uno con su estilo, con su particularidad, pero con la característica común de todos de poner el cuerpo, de estar presentes, Joseph Zinker dice: “ “Presencia” significa “estar presente” como uno mismo sin nada de más o de menos. La auténtica presencia no debe confundirse con carisma, estilo o fortaleza. Estar presente significa estar completamente cimentado para permitir al sistema cliente emerger, iluminarse, comprometerse y ser asimilado. Mientras la presencia es fácil de reconocer en el momento que la veo, es muy difícil describirla en palabras, es tanto una posición psicológica, como una apertura espiritual; es la apertura de los ojos y los oídos, pero también una apertura del corazón. Nos convertimos en “uno – mismo – como – testigo”.
Entonces y también ahora reflexionando acera de la presencia del terapeuta me surgen preguntas: ¿Cuánto del otro lado de la trama se juega al encontrarnos con eso que trae el paciente? ¿Para qué esa persona con ese conflicto cae cual paracaidista en nuestro consultorio como si fuese casualidad? Y más que intentar ilusoriamente encontrar respuestas estas preguntas me llevan a seguir reflexionando siguiendo en esta búsqueda en la que invito a compartir a quiénes anden por los mismos rumbos que nos llevan a preguntarnos un poco más acerca del otro polo de la terapia.
Los terapeutas no somos neutros ni totalmente objetivos precisamente porque somos personas, por más que lo intentemos, por ejemplo no emitiendo opiniones respecto a algo que traen los pacientes, seguramente por algún lado se nos escapará alguna señal que manifieste que nos pasa con eso que dice el otro. Tampoco podemos decir que quienes ocupamos ese sillón estamos libres de prejuicios, ya que como dije desde el principio, somos personas atravesadas por nuestras propias experiencias que repercuten en el modo particular de ver la vida y lo que ocurre en ella, y además nuestras emociones hacen que nunca estemos exactamente igual cuando atendemos a nuestros pacientes.
No tener presente todo esto puede ser un problema que además de perjudicarnos a nosotros, interfiera en el objetivo primario de brindar un espacio saludable para que el paciente pueda hacer su proceso terapéutico. Creo que es importante darnos cuenta que esto nos pasa a todos básicamente por ser personas, y así como le decimos a nuestros pacientes que para salir de un problema, primero hay que aceptarlo, y para no caer en la tan sabia frase: “en casa de herrero cuchillo de palo”, de la misma forma tenemos que proceder nosotros, para quizás luego de aceptarlo, poder integrarlo como parte de nuestra identidad profesional como recurso.
Pienso que para hacerlo, nos sirve tener un proceso terapéutico como pacientes pero creo que además de trabajar las cosas que nos van sucediendo en la vida, resulta vital descubrir nuestras fronteras y límites como terapeutas, tener en claro con que historias no trabajaríamos por nuestra forma de pensar, con que pacientes no voy a poder, porque lo que se juega en mi al estar acompañando es tan fuerte que hará el espacio más tóxico que nutritivo.
Por lo menos yo, voy viendo que por más intentos de abrirme que haga en pos de expandir mi personalidad, algunas cosas serán difíciles de cambiar o de aceptar, no porque sea terco, ni cerrado sino porque ese es mi límite hoy, hasta ahí elijo llegar, y sino lo tengo en cuenta realmente puede ser complicado y jugarme en contra; en todo caso y está bueno, revisaré cuales son mis prejuicios, que pienso al respecto de tal y cual tema para decir soy persona antes que terapeuta.


Mauricio J. Strugo


SOLEDAD VOY A ESTAR UN TIEMPO CONTIGO 
martes, noviembre 22, 2011, 08:10 PM


Me cuesta levantarme, pesa el cuerpo, tengo muchas ganas de llorar y sé que si lo hago será como abrir una canilla que no dejará de gotear; toda la gente de mi alrededor, los que me quieren me invitan acá, allá, me dicen que esté bien, que ya va a pasar la tormenta pero yo NO PUEDO, parezco caprichoso, cerrado y hasta mala onda. NO ME ENTIENDEN, NO ME ENTIENDEN, NADIE ME ENTIENDE ¿Yo me entiendo?
Vivimos en un mundo tan exitista que no tener una pareja es sinónimo de tener un problema, de ser casi un freak (fenómeno, bicho raro)como se dice ahora. Claro que esto no solo está alimentado por el afuera; para adentro, en nuestro interior, nos cuestionamos y empezamos a vernos bajo una lupa que encuentra, gracias a su aumento, todos nuestros defectos y ninguna cosa buena, porque si las tuviéramos estaríamos en pareja seguramente.
Desde adolescentes si no estas con alguien sos un perdedor, y a medida que van pasando los años, junto a ellos aparecen preguntas como: ¿Qué te pasa? ¿Y para cuando? Y sin casi darnos tiempo a responder, como si no fuesen preguntas sino aseveraciones aparecen juicios: "Y lo que pasa es que sos muy complicado vos" o "seguramente estas haciendo las cosas mal o no estas haciendo lo suficiente para conocer a alguien"o "tenes que apurarte sino se te va a pasar el tren" y entonces despacio pero a paso firme entramos en ese hermoso tren, que en realidad es un tren fantasma donde la soledad es el monstruo que mas miedo da del juego, sin darnos cuenta que a pesar de lo malo y lo pesado que puede ser, también puede ser una transición, un momento de encuentro conmigo mismo, en el cual reflexionar acerca de que quiero de la vida y corregir mi rumbo para estar bien primero solo y luego con el otro. Aunque parezca básico todo lo que yo sienta que no tengo o que no puedo, se lo voy a pedir al otro y casi seguro no va a poder cumplir con esas expectativas, porque es algo que tengo que resolver conmigo y aprender a darme lo que depende de mi.
Hay soledades elegidas y no hay nada que decir de ellas si no le crean conflicto a quién lo desea; en este artículo puntualmente me estoy refiriendo a la soledad de pareja como un sufrimiento, sin negar que también se sufre y mucho la soledad (no elegida) de no tener amigos, familias y distintos vínculos para acompañarme en la vida, porque el ser humano (aunque a veces no lo parezca) es un ser gregario, es decir tiene la tendencia a agruparse en manadas o colonias para vivir.
La soledad sobreviene porque se ha cerrado una pareja, y entonces hay que transitar el duelo y la aceptación de la misma para poder armar un nuevo vínculo; o porque nunca se tuvo la oportunidad de estar en un vínculo de este tipo. En ambos casos, teniendo en cuenta la complejidad de cada temática y respetando la subjetividad de cada persona con su propia historia, la soledad estará ahí presente, la ignoremos o la tengamos en cuenta permanecerá parada, allí firme como un soldado que hace guardia honrando la tarea encomendada. Si podemos mirarla a los ojos y presentarnos ante la soledad, sin enojarnos demasiado por lo que nos toca, entonces puede ser una hermosa oportunidad para entender que MEREZCO estar con alguien que intentando enriquecer su vida para él o ella misma se encuentre conmigo tratando de hacer lo mismo en la mía.


Mauricio J. Strugo

VIVIR EN MULTITASKING  
viernes, noviembre 18, 2011, 11:17 PM


En el presente hay muchas palabras que pasan a incorporarse a nuestro lenguaje cotidiano aunque provengan de otros idiomas. Una de ellas es multitasking cuya traducción lo mas aproximada posible sería multiprocesamiento.
Como todo artículo que escribo, parto de una reflexión para mi mismo, es decir que es un tema en el cual estoy inmerso, me preocupa y necesito pensar para vivir mejor, así la idea es abordar este fenómeno actual del multitasking.
Estamos inmersos en un mundo tecnológico, no podemos prescindir del confort que nos brindan los inventos cada vez más fantásticos y cercanos a lo que hace algún tiempo eran sueños. Nuestra cotidianeidad nos vincula todo el tiempo con la electrónica, la informática y la ingeniería. De esta manera, se crean constantemente aparatos cada vez más chicos, con mayor velocidad y capaces de desarrollar, gracias a sus procesadores, multitareas; de allí precisamente viene la expresión "multitasking" (task significa trabajo o tarea) se originó en la década de los 60', en el área de la computación. Se denominó con esa palabra a la capacidad de las computadoras de hacer correr más de un programa al mismo tiempo. En los seres humanos el multitasking significa tener la habilidad de hacer dos o más trabajos simultáneamente o pasar de un trabajo a otro y volver enseguida al primero todas las veces que sea necesario.
Todo muy lindo y sobre todo eficiente para las empresas que requieren humanos cuasi máquinas, que produzcan sin parar. pero aunque tristemente podemos darnos cuenta de esto y sabemos que las empresas lo promulgan, en vez de aprovecharlas para nuestro confort y ser más creativos, cada vez nos asemejamos mas y nos volvemos más autómatas. A veces pienso, aunque suene exagerado, que nada más nos falta tener un botón de "play". Estamos en una cena con amigos, los cuales no vemos hace bastante y al mismo tiempo mandamos mensajes de texto, nos llegan mails y contestamos llamados; arribamos a nuestra casa después de una larga jornada de trabajo frente a la computadora y que es lo primero que hacemos: mirar las últimas noticias en Facebook o miramos la televisión mientras cocinamos, hablamos con nuestras parejas y hacemos dormir a nuestros hijos ¿Que diferencia hay con una máquina? ¿Que nos sucede que no podemos estar presentes en casi ninguna situación y no nos damos cuenta que la vida va pasando aunque no querramos?
Aprovechemos el multitasking de las computadoras para escuchar música mientras procesamos un texto o para disfrutar de las posibilidades maravillosas de la tecnología, pero no vivamos emulándola, tratemos de apagar el celular una hora para estar verdaderamente en contacto con quien nos está mirado, escuchando, compartiendo algo y activemos todos nuestros sentidos; dejemos la televisión para ir a la plaza y revolcarnos con nuestros hijos, hagamos el intento de darnos cuenta que los aromas y colores de la ciudad son distintos en cada época del año y es un espectáculo que se puede disfrutar sin costo.
Hemos creado la tecnología para hacer uso de ella y si darnos cuenta terminamos esclavos y dependientes, pero hay un recurso contra todo esto, y es una de las esencias del ser humano, el "sentimiento" eso es lo que todavía no lograron copiar en las máquinas y funciona como antídoto cuando podemos verificar como nos sentimos, cuando preguntamos al otro como se siente o que siente, y funciona, todavía mejor cuando está acompañado de un mirar a los ojos mientras lo decimos o lo escuchamos. Nuestras emociones son nuestro mejor tesoro ojalá nunca nos las plagien


¿BENDITA CULPA? ¡MALDITA CULPA! 
viernes, noviembre 11, 2011, 03:55 PM


Siento un nudo en la garganta, me cuesta tragar, quiero esconderme, que nadie me vea, siento vergüenza y la panza se pone nerviosa, estoy ante la presencia del monstruo llamado CULPA.
Nos enseñaron y nos siguen educando bajo la creencia de que la culpa es un ordenador social, con la creencia de que sin ese sentimiento haríamos barbaridades. Las religiones hablan de pecados, castigos si hiciéramos lo que queremos al mismo tiempo que en sus nombres cometen atrocidades con sus pensamientos extremos y en nombre de ellos.
Si no realizo una acción porque me siento culpable ¿Fui honesto con lo que quería o actúe conforme a lo que se espera de mi? ¿Como me sentí luego?... ¿Resentido Tal vez?
La Culpa es el sentimiento de que algo que queremos hacer no se corresponde con lo que esperan de nosotros o que al hacerlo perjudicaría a otro como consecuencia, es decir es un sentimiento moral que no debería ser descartado ya que nos permite reflexionar sobre una acción, pero que de ninguna manera tiene que ser un censor de nuestros actos o un robotizador de nuestros pensamientos. Cuando dejamos de realizar algo que queremos pensando en extremos en los demás, nos llenamos de resentimiento, nos quedamos cargados y terminamos en algún momento echandole en cara algo que decidimos no hacer nosotros. Vale la pena aclarar para los que leen esto de una manera extremista (por las dudas), que esto no quiere decir que no es necesario pensar en el otro, o que tengamos que hacer todo lo que queramos. Vivimos en una sociedad y tenemos la facultad de saber la consecuencia de nuestro proceder, aunque en nuestra historia existieron personajes que se excluyen de la regla. El asunto es no regirnos por un sistema de valores tan rígido que dejemos de decidir o que tomemos decisiones, no a partir de lo que queremos, sino de acuerdo a lo que corresponde sin reflexionar acerca de nuestros deseos y circunstancias. ¿Qué sucede si hacemos algo que deseamos y con ellos decepcionamos a nuestros vínculos? ¿Y qué sucede si haciendo lo que nuestros vínculos esperan de nosotros nos decepcionamos a nosotros mismos? Ni lo uno, ni lo otro. Tenemos que tener en cuenta que esperan nuestros afectos de nosotros pero también pensar que queremos nosotros, siendo responsables de nuestras decisiones, sabiendo las consecuencias, pensandolas y viendo que si luego de varias revisiones quiero hacerlo, entonces tengo que seguir lo que siento. Tenemos que hacernos cargo de nuestro andar por la vida, siendo consciente que siempre dejamos huella en el camino. Vivir sin culpa es posible, se puede lograr cuando miramos al resto a los ojos, sinceramente, sin necesidad de explicaciones, cuando de verdad estamos convencidos de lo que queremos para nosotros y lo hacemos no para desafiar ni demostrar nada sino como parte del crecer. Y si en el camino alguien se siente ofendido, defraudado o no tenido en cuenta puedo pedir perdón, no desde la culpa sino por no cumplir sus expectativas intentando explorar mi camino como a mi me parece aunque me equivoque.
Siendo quién quiero ser, autentico, espontáneo y único, pasará que a algunos no le simpatice mi accionar, quizás se sientan defraudados, pero yo dejaré de ser una persona de cartón y seré todo, lo bueno y lo malo que habita en mi para los que quieran compartir su todo sin culpas.

Mauricio J. Strugo


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