La vida es una sola, cada momento que pasa ya es parte del pasado. Si somos conscientes que cada queja es tiempo desperdiciado en nuestra vida en este envase con fecha de vencimiento, entonces podemos vivir disfrutando de cada detalle como un regalo, y decir cuando nos toque irnos que fuimos inteligentes.

RECONOCIENDO-NOS 
martes, octubre 18, 2011, 03:32 PM


Cuando me levanto a la mañana y prendo la televisión para ver la temperatura antes de salir, resulta inevitable hacer oídos y ojos sordos al bombardeo de información que proporciona este aparato en apariencia estética tan básico pero tan potente en los mensajes que trasmite; veo accidentes en las rutas, humo, secuestros, piquetes contra k, violencia, piquetes K, inflación, falta de alimentos (un coctel muy nutritivo para desayunar) y aunque puedo darme cuenta lo contraproducente que me resulta lo que estoy recibiendo y que con solo apretar un botón puedo cambiar y elegir otros sonidos e imágenes a veces me quedo ahí sufriendo, indignandome con mis "compañeros de vida" (puede sonar rebuscado llamarlos así, pero en definitiva son todas las personas que "aquí y ahora" comparten mi realidad, su realidad, nuestra realidad); refunfuño para dentro, me quejo para afuera con mi pareja, con el portero, taxista, vecino, amigos y vivo indignado por todo lo que ocurre y parece no tener solución; en realidad muchas veces en estas charlas acaloradamente pensamos alternativas, opinamos y debatimos soluciones, pero siempre tienen que ver con cosas que tienen que hacer los demás, principalmente nuestros gobiernos. A todos nos sale fácil enojarnos y sentir bronca contra los políticos, tenemos muy claro lo que no hacen y deberían para que todo mejore, somos como los espectadores de un partido de fútbol en el que desde afuera puteamos a los jugadores de nuestro equipo porque tal no hizo el pase que pensábamos era el mejor, o el otro no disparo al arco cuando recibió la pelota; estaría bueno ver que muchas veces miramos lo que ocurre frente a nosotros como público o hinchada, sin darnos cuenta que somos parte del equipo y que el resultado depende mucho más de lo que creemos de nosotros mismos que de nuestros directores técnicos.

A todos nos sale muy fácil opinar e indignarnos por lo que pasa pero ¿Nos involucramos como protagonistas de esa película? ¿Asumimos que cada uno de nosotros contribuimos más de lo que creemos en la realidad de nuestro país e incluso de nuestro mundo?
Los seres humanos tenemos mecanismos de defensa que reducen las posibilidades de una interacción plena con el ambiente, son formas de comportarse que, a fuerza de repetición, se oponen al libre desarrollo del ciclo de contacto o de satisfacción de las necesidades. Uno de estos mecanismos es conocido como "Proyección" que es una forma de resistencia que consiste en atribuir a otro un aspecto rechazado de sí, en lugar de ser un participante activo de su propia vida, el proyector se convierte en un objeto pasivo, víctima de las circunstancias.

Lo que aquí propongo es que dejemos de reconocer tanto en el afuera para mirarnos e incluirnos a nosotros como parte de un todo, que podamos pasar del conociendo al reconociendo y luego del reconociendo al "reconociéndonos" como herramientas fundamentales para que el resultado del partido pueda darse vuelta.

Quisiera aprender a hacerme cargo de mis intolerancias, de mi violencia, indiferencia e incluirme responsablemente para después exigir para afuera; pienso que esto suele resultarnos difícil porque está arraigado en la identidad Argentina el sentirnos víctimas de todo lo que pasa, poner en los otros la responsabilidad y despotricar para afuera, esperando que ocurra un milagro que cambie todo.

En psicoterapia Gestalt cuando aparecen proyecciones se trabaja para que el paciente se percate de ellas y pueda pensar que tienen que ver con él aquellas cosas que le molestan, e identifica fácilmente en el otro, para así rescatarlas y aprovecharlas en su propio proceso, para su crecimiento personal ; Quizás de un modo aproximado cada cual puede identificar que le irrita de la sociedad y ver que ocurre cuando a esos reclamos , que pareciera que nadie escucha, los rebotamos hacia nosotros y tratamos de ver que ocurre con aquello que tanto nos molesta afuera, en el seno más intimo, en nuestro mundo interno, con nuestras relaciones más cercanas, con los amigos y después con el resto de las personas que conforman el mundo, en vez de ir de afuera para adentro invertir el camino y empezar por uno, viendo que para entender al otro primero hay que conocerse a uno mismo, haciendonos cargo de como queremos vivir la película que no por casualidad a cada uno de nosotros nos toca vivir, podemos mirarla muy cómodamente desde una butaca reclinable o implicarnos en ella.

Estoy seguro que podemos aprender a estar mejor en el tiempo que nos toque transitar por estos pagos, estoy convencido de que el camino para lograrlo es "reconociéndonos" para recién ahí sanar nuestras heridas como "compañeros de vida"

Mauricio J. Strugo


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